Calíopena

La Vieja Cancela

Apenas queda el marco de la vieja cancela,

un peldaño roto al final de la escalera.

De aquel rosal blanco abrazado a la hiedra,

solo hay despojos cubiertos de arena.

 

Los mismos aromas, el mismo tejado,

la misma gatera con el nombre pintado.

Algunos vecinos que fueron llenando

aquellos rincones que hoy son asfalto.

 

El banco de forja desvencijado,

perdió el maquillaje, le pesan los años…Los años…, los años…

 

Y aunque pase una eternidad,

aunque el tiempo maltrate los caminos,

siempre encontraré mi sitio, en tus calles, si me esperas.

 

Y aunque el mundo cambie de lugar,

aunque el tiempo te borre del olvido,

siempre encontraré cobijo, siempre, a pesar de todo, estás.

 

La casa de aperos repleta de trastos,

donde el abuelo guardaba sus llantos.

La higuera encorvada del siglo pasado,

un par de ciruelos, “El Rojo” y “El Claudio”.

 

El banco de forja desvencijado,

perdió los cimientos, perdió el mes de mayo…en mayo, en mayo…

 

Y aunque pase una eternidad,

aunque el tiempo maltrate los caminos,

siempre encontraré mi sitio, a pesar de todo, siempre estás.

 

Y aunque el mundo cambie de lugar,

aunque el tiempo te arrebate los caminos,

siempre encontraré un motivo, siempre, algún amigo…

con quien brindar…

Compartir:

Otras Publicaciones